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28 de junio de 2019

CUANDO UN MANGO VALIA UN MANGO

 

VERANO, tiempo de mangos


VIVALDI - EL VERANO Ara Malikian DVD 15. Summer Vivaldi (Latin Grammys 2015) Teatro Real de Madrid


                 CUANDO UN MANGO VALIA UN MANGO

por Felix Achenbach

©Copyright 2019


          
El marido de mi tía Juana se llamaba Juan López.
Juana era hermana de mi abuela Carmen y mi abuela era la única que lo llamaba Juan. Para el resto de la familia era el tío López.
El tío López y su extensa familia viajaban mucho. Hacían largos viajes a Europa que duraban varios meses o recorrían Argentina y países limítrofes de punta a punta en automóvil. Yo esperaba que regresaran porque traían historias, olores y sabores de los lugares que visitaban.
Una vez como en el año 1955 habían ido a Chile en auto y de regreso pasaron por Rosario a saludarnos como siempre muy afectuosos.
El tío López me traía de regalo una fruta que había comprado en Chile, para mí desconocida. Mas grande que una manzana, pesada, densa y con un inusitado color naranja con un reflejo de atardecer rojo.
Diestramente la peló para mí y me dio un pedazo. Yo, que a esas alturas de mi vida ya me había puesto peores cosas en la boca, no decline el bocado y absorbí el aroma exótico que repicaba a especies lejanas y mastiqué esa delicia sorprendente.
¿A que sabe? Preguntó el tío. No sé, respondí, es dulce pero raro. ¿Pues no te sabe a queso? Y si…en el fondo era queso fresco con el agregado de especias y un sabor intensamente dulce.
¿Qué es? Pregunté. Y el tío López contestó: es un mango…y cuesta un mango (un mango en lunfardo es un peso)
Nunca se me borrará ese recuerdo fragante.
Años después viviendo en el trópico ya sea por debajo o por encima del Ecuador me he visto rodeado de mangos en abundancia.
La gente que planta un árbol de mango no tiene idea de en lo que se mete. El árbol de mango es gigantesco, difícil de dominar a menos que se pode correctamente y produce tal cantidad de frutas que normalmente caen al piso y son comida para las ardillas y los mapaches y entonces la gente los dejas podrir en el piso y el olor a mango podrido flota en el aire y lo hace poco apetecible.
Yo no tengo un árbol en mi propiedad, pero muchos de mis vecinos si y he hecho correr la voz de que no los tiren, sino que me los den a mí.
En casa los pelamos, los cortamos en pedazos y los congelamos y entonces tenemos mangos por un año para hacer jugos, helados, torta de mango, mousse de mango y ya no cuestan un mango, sino que son gratis. Al menos acá.
Mi esposo Manuel estuvo en Japón para la presentacion de un proyecto  y cuenta que un mango en Tokio cuesta 187 dólares. Si, definitivamente acá en Miami, en comparación, son regalados…


Advertencia!!! Efectos secundarios:
Comer mangos en cantidades exageradas pueden producir el síndrome del abanico y un ritmo incontenible llamado Rumba Samba Mango. Aun no hay cura conocida y se manifiesta anualmente. Pon el volumen alto y cómelos con moderación.